El Rincón de Isaco13

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martes, 16 de febrero de 2016

EXCUSAS DE MAL PAGADOR

Este domingo me pondré en la salida de mi cuarto maratón, y ponerse en la salida de una maratón ya es un premio por si mismo, el otro viene cuando cruzas la línea de meta y te cuelgan la medalla.

Pero esta vez tengo sensaciones encontradas. No os voy a engañar, cada vez que preparo una maratón, lo hago para correrlo lo más rápido posible. Dentro de mis limitadas cualidades físicas, entreno mucho para conseguir el mejor resultado que mis castigadas piernas me puedan dar. Respeto a toda esa gente que corre muchas carreras, que le encanta competir cada fin de semana, esté o no esté en forma, y que tienen terminados 15 maratones, todos más allá de las 4 horas. Lo respeto, es admirable, faltaría más, pero eso a mi no me va. Prefiero poco y regular (con mis marcas no me atrevo a decir que bien), que mucho y mal.

Y esta vez no estoy bien, las cosas no han ido como quiero y por primera vez en mi corta historia runner, no haré MMP en maratón. Porque cuento hasta ahora mis participaciones en la prueba reina con mejores marcas personales y eso es algo que me llena de orgullo.

La primera vez es fácil hacer MMP, nunca has corrido la prueba así que salga como salga, solo has de cruzar la línea de meta. Eso me ocurrió en Valencia 2013. La segunda vez tampoco es difícil, a poco que no hagas el tonto, ya sabes lo que es la carrera y en teoría vas mucho mejor preparado, así que a pesar de la gran hostia que me di en los últimos kms, en Sevilla 2014 también cayó la mejor marca. En el tercero la cosa se va complicando, porque ya vas ajustando las marcas, pero todavía se tiene margen de mejora para un corredor novato como yo, así que en Castellón 2014 le di un buen bocado y dejé mi MMP, en 3h36', una marca de la que un runner popular ya se puede sentir medio orgulloso.

Cuando empiezo la preparación lo único que pienso es en mejorar mi marca, es lo único que da sentido para mi a tantos sufrimientos y sacrificios. Sufrimientos en los entrenos, porque haces verdaderas heroicidades para una persona normal, llevas tu cuerpo al límite muchos días y lo haces muchas veces a altas horas de la noche, cuando lo único que apetece en ese momento es estar tirado en el puto sofá. Y sacrificios, porque hipotecas gran parte de tu tiempo de ocio por salir a entrenar, porque no sales a tomar unas birras si al día siguiente tienes una tirada importante y más y más y más.

Y esta vez, ese objetivo, esa mejora queda lejos. La preparación, no ha ido igual que la de Castellón. Lo he intentado pero los entrenos no salían como yo quería y siempre en la cabeza las mismas dudas. Pero eso no fue lo peor, hace dos semanas un virus de gargante, me tiene cuatro días parado, y lo que es peor, siete días con un antibiótico para caballos que me ha dejado el cuerpo para el arrastre. Los últimos entrenos han sido un quiero y no puedo, así que mi sueño de conseguir mi cuarta MMP en mi cuarta maratón ha quedado definitivamente finiquitada.

En esto del correr, soy hombre de moral débil, a la mínima me vengo abajo, uno de esos pesimistas por naturaleza y ponerme en la salida el domingo me va a costar la misma vida, pero hace un par de meses, cuando las cosas iban no bien, pero si más o menos, lié a una persona para que me acompañara en la última parte de la carrera, y solo por eso, he de estar en la salida y he de dar lo mejor de mi mismo, sea poco o sea mucho. El gran Juan Carlos me brindó su ayuda y aunque no sea en el tiempo que había soñado, cruzar la línea de meta del Estadio Olímpico a su lado me va a saber a gloria.

Será un día especial, porque pase lo que pase lo voy a disfrutar desde bien temprano. Un buen amigo (muchísimas gracias Luis), se va a meter la paliza de levantarse a las 6 de la mañana para acompañarme a Sevilla y que solo me tenga que preocupar del correr. Y después vendrá la carrera que he de disfrutar al máximo, porque cojones, no todos los días se corre una maratón.

En fin, quedan unos pocos días, dos entrenos más y veremos que sale. En la maratón no hay milagros, lo imposible será imposible, así que habrá que tratar de minimizar las pérdidas y disfrutar lo que se pueda, corriendo cuatro putas horas.

Namaste

jueves, 26 de noviembre de 2015

2015 ANNUS HORRIBILIS

Me las prometía muy felices cuando crucé la línea de meta de mi tercer maratón hace ahora casi un año en Castellón. Todo eran pajas mentales, todo eran buenas sensaciones, estaba todo súper claro, solo había que decidir el sitio y el 3h30' caería sin apenas esfuerzo.

Cuando apenas llevas 20 meses corriendo, y en los últimos 13 has conseguido terminar 3 maratones..... te crees el rey del mambo. En Castellón todo salió a pedir de boca (crónica), una gran carrera que solo me hacía presagiar tiempos mejores.

Y poco después ya estaba corriendo, con un objetivo en la mente, Maratón de A Coruña. Los primeros entrenos iban saliendo, pero las sensaciones no eran del todo buenas. Un poco cansado, desganado hasta que una infección de garganta me deja parado 10 días. Mi moral débil se encargó del resto, el primer objetivo del año estaba tirado a la basura. Había tiempo para conseguir acabarla dignamente pero el 3h30' ya se había ido y mi mente se había ido con él.

Estamos en el mes de marzo y toca chequear de nuevo todo y volver a marcarse un objetivo. Aprovechando que tengo familia cerca de Donosti, me digo, venga, el siguiente objetivo será San Sebastián.

Con tantos meses por delante lo único que debía hacer era salir tres días a la semana, hacer algo de fondo y estar relativamente bien para cuando llegaran las 14 semanas finales. Nada más lejos de la realidad, los entrenos no salen, apenas soy capaz de salir un día a la semana y se consuman mis peores meses como corredor desde que empecé a darle a esto de la zapatilla.

Pienso que todo cambiará cuando llegue el día 3 de agosto, marcado a fuego en el calendario, como el día que empezaría la preparación cara Donosti. En un estado de forma lamentable, la empiezo y los entrenos van saliendo. Cumplo todo lo previsto, pero no tengo ganas, motivación cero. Completo las tres primeras semanas, ahogado, pero cumplo el plan tal cual estaba marcado. Pero al llegar a la cuarta, en un entreno de series, mi cerebro desconecta, y digo basta!!! Seguía sin estar bien y aunque mis piernas respondían, mi cabeza no quería entrenar, no quería someterse a ese esfuerzo. Literalmente estaba hasta los cojones de correr, bueno de correr no, de sufrir corriendo.

Hablo con mi sensei, le cuento lo que me pasa, me tranquiliza, me dice que es normal, que le puede pasar a todo el mundo, que pase unos días de correr, que desconecte del PUTO MARATÓN, y que me centre en salir, en disfrutar, que me olvide del garmin y que todo se recompondrá.

Paso unos días complicados, lo primero que pienso como cada vez que tengo una crisis de estas es en comprarme una bici de carreras y que le den por culo a correr para siempre. Pero como otras veces también, pienso en el miedo que me da salir a carretera con una bici (además de lo caras que son, cojones), y desisto de la idea.

Vuelvo a retomar las carreras, sin mucho afán, pero pensando que en septiembre se celebra la Nocturna de Huelva, y que habría que intentar que saliera medio bien la cosa. Por primera vez la corro sin estar metido dentro de un plan maratoniano y la disfruto como un enano. Son solo 8 kilómetros, pero me salen a 4'30'', una velocidad que ni en mis mejores sueños pensé que podría tener. Las piernas fueron fácil, no estaban cansadas de tanto entreno maratoniano, y eso se nota.

Y esa carrera fue un punto de inflexión. Ya después de este tiempo como corredor popular me he dado cuenta de lo que me gusta, y a mi lo que me gusta es competir, me encantan las carreras (aunque no me prodigue mucho), y lo que más me gusta es eso, si, lo sabéis todos, LA PUTA MARATÓN. Así que no quedaba otra, que pensar de nuevo donde me enfrentaría con mi némesis. Este año no estaba siendo bueno, y solo había una razón, no había competido en MARATÓN, simple y llanamente.

Este será mi primer año en que no llegaré a los 2.000 kms, creo que acabaré rondando los 1.600 kms, algo que no habría soñado cuando empecé a darle a esto de la zapatilla, pero me queda una sensación de vacío, como de año perdido. El no haber completado un maratón me deja la sensación de que todo ha sido malo. Y si, efectivamente las cosas no han ido bien, pero de todo se aprende y con eso es con lo que me tengo que quedar.

Dicen que el maratón bueno no sale hasta que llevas diez, o hasta que llevas quince o veinte mil kms. Así que he de pensar que este año me deja un poco más cerca del objetivo, que no es otro que conseguir una buena marca en la carrera por excelencia. Porque es lo que me gusta, es lo que me pone, correr maratones es lo que me sacia como corredor.

Y en esas estamos ahora mismo. La idea es llegar a Sevilla allá por el mes de febrero. Me encuentro en la segunda semana de preparación (repito el plan de Castellón) y las sensaciones hasta el momento son magníficas. Ritmos que salen fácil, me siento con fuerzas, y parece que vuelvo a disfrutar con este objetivo en el horizonte.

Se avecina un mes malo, diciembre con tantas fiestas, y yo que soy de moral débil, y que me pierdo por una cerveza con los colegas, pero he de seguir, he de ser constante y en mi mente no debe dejar de estar en ningún momento llegar al Estadio Olímpico de Sevilla en menos de 3h30'00''.

A lo mejor lo consigo, a lo mejor no, pero completar la preparación será un éxito, un éxito que compensará este 2015, mi primer ANNUS HORRIBILIS.

NAMASTE

domingo, 25 de enero de 2015

LO QUE MAL EMPIEZA......... VEREMOS COMO TERMINA

Se fue el 2014 y con él terminó mi segundo año como corredor popular. Y cuando echamos la vista atrás, nos quedamos satisfechos???? Pues si, la verdad es que este año que se nos fue, es un año para sentirnos orgullosos del trabajo realizado. 

De nuevo por encima de los 2000 kilómetros anuales, dos maratones finalizados y marca personal en media maratón. Bajar de ese 3h40' en maratón y holgadamente como pasó en Castellón era el gran objetivo del año y ya solo por eso podemos considerar el año de sobresaliente. Pero además, hacer 1h39' en una media maratón y sobre todo, ser constante todo el año para volver a superar esa barrera de los 2000 me hace sentir que el trabajo realizado hasta ahora da sus frutos.

2014, fue el año de la consolidación. 2013, fue una pequeña aventura, fue una pequeña locura movida por ese sueño que era el MARATÓN, y podría haberse quedado allí, finalizado el reto, podría haber abandonado, por eso este año que pasó es tan importante, porque me ha consolidado como runner popular, me ha demostrado que no fue flor de un día esto del correr y que tengo tesón, fuerza y constancia para seguir con algo tan duro como es, esto del running.


Pero esto es muy duro, esto del correr no perdona, quiere que le jures amor eterno para siempre y sino lo haces te castiga, y te da donde más te duele.

Comenzó el 2015 con un evidente sobrepeso, nada alarmante, cuatro kilillos más o menos, debido a que en Navidad y después de terminar una maratón, uno se lo toma con más calma además de que al estar de vacaciones, la cerveza y la comida se toma en cantidad industrial.

Todo parecía controlado, en el horizonte nuevos objetivos, pero de nuevo una enfermedad se cruzaba en mi camino. Justo cuando volvemos a la rutina, terminadas las vacaciones y vuelta a la vida sana, una infección de garganta me deja KO, diez días. Antibiótico y reposo para poder volver a ser persona.

Y cuando vuelves, ay, cuando vuelves. Ahí está tu amigo el running, para recordarte que has fallado, que le has puesto los cuernos, que te has olvidado de quererle. Intentas razonar, le dices que no fue culpa tuya, que unos virus de mierda no te dejaron quererle, pero es un hijo de puta, y no entiende de excusas, no entiende de problemas, le importa tres cojones lo que te pase. Solo entiende que has faltado a unas cuantas citas y te va a castigar, te va a dar donde más te duele.

Y donde es eso??? Pues en tus entrenos, en las distancias que querías correr y ves que no llegas, en los ritmos que querías llevar y que no salen y te vienes abajo y te desesperas, y piensas como puede ser tan cabrón, porque lo único que quiere hacer es ponerte en la casilla de salida de nuevo y tu por ahí no pasas.

Porque no me da la gana. Le he dado dos años de mi vida y ahora solo me deja correr 6 kilómetros, 7 como mucho, amos no me jodas. Te niegas en rotundo, haces 10 dejándote la misma vida e intentas apretar en el último para decir, cojones, todavía puedo correr a 5' el kilómetro. Pero no puedes, es un espejismo, tienes que empezar otra vez, no queda otra. Hay que asumirlo.

Y en esas estamos ahora. Corriendo lo que se puede a ritmos cochineros, intentando que el running me quiera de nuevo.

Y que nos deparará el 2015??? Pues no lo sabemos, ha empezado como el culo, pero esperemos que termine bien, por lo menos que sea tan bueno como el 2014.

Por lo de pronto uno de los grandes objetivos de la temporada, la media maratón de Huelva ya es historia. Se disputa el próximo domingo y aunque la corra (todavía estoy con la duda) no podré ir a por lo que quería, una MMP.

Y después??? Pues todo en el aire. La maratón de Coruña también se esfuma, esto no ya por mi paupérrimo estado de forma, ya que quedaría tiempo para prepararla dignamente, sino porque un problema de logística familiar me impide ir a disputarla. Esta era la maratón de primavera así que sino cambian las cosas parece que en este año solo disputaré una maratón, una maratón que ya tengo fijada en el horizonte, que será San Sebastián a finales de año.

Lo que me preocupa ahora, es que mis mejores entrenos, mis mejores momentos han sido siempre dentro de un plan de maratón y no tener maratón en primavera hace que me venga abajo. Me falta motivación sin un objetivo a la vista y no se si seré capaz de que vayan saliendo kilómetros sin algo en lo que centrarme.

En fin, esperemos que este 2015 venga de nuevo cargado de kilómetros porque eso significará que no me he lesionado (hace días que tengo un dolor muy intenso en la rodilla derecha y me tiene bastante preocupado) y que he consolidado para siempre esta nueva manera de vivir que llevo desde que empecé en esto del correr.

Namaste

miércoles, 10 de diciembre de 2014

V MARATÓN CIUDAD DE CASTELLÓN. MI CRÓNICA

Correr un maratón es algo mágico........ pero poder compartirlo con gente a la que aprecias, es todavía mucho mejor. Este pasado fin de semana, se hizo justicia, ME LO MERECÍA!!!!

Fuente: El Periódico Mediterráneo
Viernes

Salimos pronto, habíamos pedido el día en el curro así que a las 6 de la mañana estábamos en marcha. Nos quedaban siete horas por delante para llegar a Castellón. Un viaje durillo, todos los que duran tanto lo son, pero poco después de las doce de la mañana arrivamos a nuestro hotel. Escogimos el Luz Castellón, muy cerca de la salida de la maratón y a escasos diez minutos andando del Parque Ribalta, centro neurálgico del evento. Excelente opción, habitación enorme en perfecto estado y desayuno de lujo.

Check-in, coche aparcado y nos lanzamos a Castellón. Por supuesto, buscamos las tascas de Castellón y allí que comimos. Cerveza sin alcohol por prescripción de mi sensei fue el acompañamiento a unas tapas que fuimos saboreando.

A las cinco abría la feria del corredor situada en el Parque. Allá que nos fuimos y en poco menos de diez minutos teníamos la bolsa del corredor con el dorsal. Camiseta técnica Joma que a mi me gustó mucho (en Facebook la han puesto a parir por el diseño y el color), redecilla con mandarinas, chip y papeles varios. Siempre le exigimos más a estas cosas, pero al final son todas iguales. Correcta, sin más. La feria, pues pequeñita, como la misma maratón. Stands de zapatillas, podología y poquito más. Muy poco ambiente, lo normal, era el primer día y aquello estaba muy tranquilo, yo la verdad, lo agradezco así. De allí, un ratito al hotel, descansamos con las patas en alto y bajamos a cenar cerquita que estábamos molidos.

Sábado

Toca madrugar, Celtia no respeta ni que su padre tenga que correr una maratón al día siguiente así que a desayunar y a hacer otro poco de turismo. Tocaba hacer tiempo, hoy empezaba un día grande, tocaba comer con LOS FANTÁSTICOS. Óscar había reservado en una pizzería del centro para que nos viéramos y disfrutar todos juntos de la previa. Por supuesto, fue una comida genial, es como si nos conociéramos de toda la vida y nunca habíamos coincidido todos juntos. Muchas risas, muchas bromas y por supuesto charla sobre la táctica a emplear al día siguiente. La cosa se alargó como no podía ser de otra manera y cerca de las cinco de la tarde dimos por concluido el cónclave. Cada mochuelo a su olivo, tocaba descansar un rato.

Para la cena, tocaba de nuevo evento social. Una amiga vive en Castellón y aprovechando la disputa del maratón otros amigos se desplazaron hasta allí y así poder vernos después de bastante tiempo. De nuevo toca italiano para cenar, como no podía ser de otra manera, y a una hora bien prudente, no llegaba ni a las once de la noche, escapamos para el hotel. Caminando para el hotel el miedo invadió mi cuerpo. Un pedazo de temporal en forma de viento caía sobre Castellón, espectacular como se movían los árboles. Que duro es esto del maratón, tanto tiempo preparando la carrera y el tiempo lo puede fastidiar todo. Para el día siguiente daban frío, mucho frío, pero también mucho viento. Podría convertirse en épica la cosa.

Domingo

Por supuesto no hizo falta que sonara el despertador. A las 6:25 abrí el ojo, una hora perfecta porque había quedado con Óscar para desayunar cinco minutos más tarde. Me pongo el chándal corriendo y bajo al lío. Habilitan un salón grande para el desayuno ya que el hotel está repleto de corredores. Al momento veo a Óscar que ya está preparado con su Nutella y sus frutos secos. Poder compartir este rato pre-carrera con la persona que ha dirigido mis entrenos todo este tiempo, es un auténtico regalo. Además, me ha demostrado ser un amigo de la hostia, con lo que este momento es uno de los mejores recuerdos que me traigo del maratón, sin duda. Aquarius, pan tostado con aceite y un plátano siguiendo el ritual establecido en todas mis carreras conforman mi desayuno.

Subimos a la habitación, falta todavía hora y media y estamos muy cerca de la salida así que me vuelvo a meter en la cama tranquilamente a leer un rato la prensa por internet. Descanso un poco, me levanto, ducha y me visto de faena. Un beso a mis mujeres, quedamos en vernos en un rato, y me voy.

A las 8:30 hemos quedado en el hall del hotel los fantásticos para dirigirnos a la salida. Ya estamos todos, así que nos vamos andando tranquilitos, nos sobra el tiempo. Llegamos a la salida y hay un ambientazo, gente por todas partes, el speaker dándolo todo y como en toda la maratón, todo perfectamente organizado. Llega el momento de separarse, Javi es el único que irá en mi cajón. El abrazo con el sensei es fuerte, nos merecemos que salga un gran día y aunque pensé que ya no lo vería hasta la meta, no fue exactamente así. Josep y July también se van. Le digo a Javi si echamos la última meada antes de entrar en el cajón y así lo hacemos.

Entramos al cajón, quedan unos diez minutos. Enciendo el garmin y me quito la camiseta de manga larga que llevo para el frío. Como en Sevilla, me abrazo a Javi, nos deseamos suerte y pedimos cabeza para que no se nos vaya la olla en carrera. Y en ese momento empieza a sonar esto


Como le explicas a alguien que no ha corrido un maratón que se siente en este momento??? La música es bestial, los putos pelos de punta, no queda nada para arrancar la cita por la que tanto hemos trabajado y como era de esperar me emociono, se me escapa una lágrima y me vuelvo a abrazar a Javi. Le noto emocionado también, es un día grande, un maratón no se corre todos los días, son muy pocas las ocasiones, es un puto día especial. Los que han pasado por esto, saben bien de lo que hablo y saben bien lo que es tener un amigo a tu lado. Javi, macho, lo que voy a echarte de menos en mi próximo maratón.

Acaba la canción, suena ACDC, como en todos los putos maratones (es algo que no acabo de entender) y suena el pistoletazo. En menos de medio minuto cruzo el arco, buena pisada en la alfombra, le damos inicio al garmin, ahí vamos!!!!!!!!!!!!

Salimos tranquilos, un pequeño codazo y poco más, sin incidencias. Mucho runner a toda pastilla, lo normal. En esta ocasión por recomendación de mi sensei he puesto el autolap de mi reloj para que me vaya dando los tiempos cada 5 kilómetros. Y en la pantalla de visualización, solamente dos datos: ritmo medio del lap y pulsaciones medias del lap. Por primera vez en una maratón llevo la banda que mide las pulsaciones ya que Óscar me ha insistido mucho en que no debo pasar de las 160 hasta el kilómetro 30. Si lo hago así, todo estará controlado.

Los primeros kilómetros son sencillos, sin grandes desniveles, una pequeña bajada llegando al estadio del Castellón y poco más. Llego al 5 silbando, lo paso en 25'53'' (a 5'11''), primer objetivo conseguido, había que pasar este 5000 por debajo de 26, pero sin dejarme llevar por la euforia de la salida. Lo más importante, lo que habíamos hablado desayunando, que no se vaya la cabeza, hay que mantenerse tranquilo.

Bebemos un poco en el primer avituallamiento y seguimos hacia delante. Hay que mantener el ritmo, que de momento es estupendo. En una de las múltiples piruetas del circuito ahora volvemos hacia la zona de salida para ir hacia la universidad. Va a ser la primera vez que nos crucemos con la cabeza de carrera y empiezo a ir atento para ver si me encuentro con los fantásticos. Al primero que veo es a Josep, al que le grito y le animo a muerte. Después llega Óscar y también nos gritamos. Esto es una de las partes que más mola de este maratón, si tienes conocidos que van a otros ritmos podrás verlos unas cuantas veces. Ellos ya vienen de la universidad y me vengo arriba porque se les ve a los dos muy bien de ritmo y de cara y eso me anima también a mi. A Javi y a July no consigo verles. El kilómetro 9, justo delante de nuestro hotel, es el primer punto acordado para que Bea y Celtia me vean, pero como es un pelín temprano no se si les habrá dado tiempo a desayunar y bajar. Mis temores se confirman, no he podido verlas, a cambio si veo a la familia de Óscar y sus ánimos me saben a gloria. Paso el kilómetro 10 y veo que todo marcha bien. Segundo intervalo en 25'51'' (a 5'10''), casi calcamos el anterior. Todo va perfecto, salvo las pulsaciones que han subido hasta 155, si siguen subiendo así no llegamos al 30 ni de coña, pequeña preocupación.



En los avituallamientos hay siempre muchos voluntarios, sin problema para pescar agua o isotónico. Yo siempre agua que es con lo que siempre entreno. En un maratón, nunca pruebes algo distinto. Seguimos adelante y voy realmente cómodo, las pulsaciones se estabilizan y decido subir un par de segundos el ritmo, sin locuras, pero pongo un puntito más. Vuelvo a encontrarme con Óscar y es la hostia, porque llegamos a chocarnos la mano. Que subidón poder estar compartiendo esto con mi preparador. También veo a Javi al que le pego un buen grito y cuando giramos y vuelvo por donde les había visto me toca ver a July que también me saluda. Llego al 15, este intervalo en 25'34'' (a 5'07'') y dos pulsaciones menos que el anterior, esto mejora!!!!

Y para comenzar el cuarto intervalo encaramos la que todo el mundo cataloga como zona más mala de este maratón, la zona Grao de Castellón. En esta zona se llega hasta el puerto de la ciudad y a la falta de animación se une que todo por allí esté sin edificios con lo que estaremos desprotegidos del viento. Porque aunque no fue tan terrible como yo pensaba que sería el día anterior el viento jugó un papel decisivo en esta carrera y sin duda penalizó a todos para conseguir una mejor marca. Para llegar al puerto el terreno es un falso llano y para la ida iremos hacia abajo y sin nada de viento así que con las pulsaciones controladísimas aumento otro pelín el ritmo. Ya casi llegando al final de esta zona, me vuelvo a encontrar con Óscar que me grita desesperado que me una a un grupo, que no corra solo. El viene en dirección contraria así que me temo que me lo dice porque debe dar el viento de lo lindo. No le doy mayor importancia porque voy genial, nada podrá conmigo. Paso el 20, este intervalo en 25'25'' (a 5'05'') y con las mismas pulsaciones medias que el intervalo anterior.

Pienso en lo que me dice el sensei y le grito a unos que vienen a mi lado que apretemos para pillar a los delante y así no ir solos en la pequeña subida. Estoy pletórico, me siento el jefe de la banda y la peña me sigue, llegamos al grupo pero en un abrir y cerrar de ojos se disuelve y paso la media solo. El viento ahora si da bien fuerte, la gente con la que iba va muy parada así que tengo que tirar, he venido aquí a darlo todo y tengo que ir a por la marca que he soñado. Pero no avanzo, el ritmo cae y las pulsaciones suben mucho, muchísimo, este momento es uno de los peores, creo que la estoy cagando, creo que haberme comido cuatro kilómetros de viento yo solo lo voy a pagar al final. Estoy en el límite de pulsaciones marcado, pero 5 kilómetros antes de lo que debería. Por fin acaba esta zona, un poco más adelante, paso el 25, y este intervalo se me va un poco, 25'49'' (a 5'10'') y todos los pensamientos del mundo vienen a mi en este momento.

Pienso que estos 5 kilómetros que vienen ahora son claves. Es el momento de apretar, puede que no sea una buena idea, pero si quiero mi marca, si quiero lo que merecen mis entrenos, tengo que ponerme a correr de verdad, y para mi, correr de verdad es ponerme a cincos pelaos. Y ahí vamos, pienso que en el 29 esta vez si estará mi familia para verme, para animarme y que eso me tiene que llevar en volandas. Habíamos quedado que me esperarían en la Plaza del Maestrazgo y cuando enfilo la recta que me lleva hacia allí, soy feliz, muy feliz. Veo a mis reinas que están con la familia de Óscar y me gritan hasta desgañitarse. La hostia, es la hostia esa sensación, te da una fuerza increíble para seguir. Y cuando no he avanzado ni 500 metros, sorpresón, mis amigos, Kika, Mafi, Yoli, David, Raúl, con los que cené ayer, están esperándome para animarme. Subidón doble, ahora si que no puedo fallar, debo darlo todo hasta el final. Paso el 30, 25'07'' (a 5'01''), las pulsaciones ya se han ido por encima de las que debo, pero solo quedan 12 kilómetros, eso no es nada, las cartas están boca arriba hay que apretar, hay que hacerlo lo mejor posible.



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Las piernas llevan un rato tocadísimas. Cuando pienso en lo que duelen las patas cuando llevamos esos kilómetros, es cuando me doy cuenta de la machada que es terminar una maratón. Con ese dolor en todas las articulaciones de tu cuerpo y aún quedan 12 kilómetros, en el mejor de los casos queda una hora todavía. Parece que uno se pone con el piloto automático y las piernas solo han de dar un paso tras otro, uno delante de otro. Pero hay que apretar, no queda otra, en condiciones normales tendré más oportunidades, pero y si por casualidades de la vida, no vuelvo a estar tan cerca de hacer esta marca??? Hay que olvidar el futuro, es aquí y ahora y hay que darlo todo. Las piernas duelen mucho, el cardio está por las nubes, pero los ritmos salen, tengo la sensación de ir reptando pero voy rápido, mucho más rápido de lo que mi asqueroso trotar dice y consigo pasar el 35 con el intervalo más rápido de la carrera. Paso en 24'50'' (a 4'58''). No me lo puedo creer, voy muerto, estoy en las últimas pero soy capaz de correr por debajo de 5 minutos el kilómetro con 35 kilómetros en las patas. Es increíble, voy muerto, si, pero soy el puto amo (o eso me creo) y sino desfallezco voy a conseguir la marca que he venido a buscar.

Un pelín más adelante a punto de llegar al 36 viene otro de los momentos duros. Pasas muy cerca de la meta, casi al lado, pero te tienes que alejar. Oyes la megafonía, escuchas los gritos de la gente que va entrando en meta y tu tienes que alejarte, te quedan casi 6 kilómetros y hay que estar duros de mente para soportar el alejarte y no rendirte. En un lado de la calle está Josep, que ya está con el chándal y me anima con fuerza. Miro el reloj y pienso, joder que grande, ya ha terminado, ha conseguido MMP y se ha quitado la espina de Sevilla. Minutos más tarde de entrar en meta me entero que se había tenido que retirar muy cerca de aquel punto en el que me había animado por una pequeña lesión. Una verdadera pena, el único lunar a un fin de semana fantástico. 

Queda poco, pero estoy muerto, es hora de tirar de todo el repertorio, toca acordarse de mi mujer, de mi hija, de todo lo que el sensei me ha apoyado en todo este tiempo, de los tiempos de otros blogueros que hoy podré batir para después putearles...... y aún con todo eso se hace eterno. Empiezo a echar cuentas, quedan 5 kilómetros, aunque baje a 6' el kilómetro estaré muy cerca del 3h40' soñado y buscado. Pero los kilómetros siguen cayendo y el ritmo no baja. Otro kilómetro más y sigo a menos de 5'. Parezco un zombie pero corro y corro mucho. La técnica de carrera es un desastre, pero que más da, siempre lo es, aquí y ahora solo importa llegar y en buen tiempo. Paso el 40, pita el garmin, me dice 24'55'', he bajado un pelín pero sigo por debajo de 5', soy un hombre feliz, ya no puedo cagarla, lo voy a conseguir.



Como no podía ser de otra manera el garmin está midiendo de menos así que quedan casi 3 kilómetros. Toca apretar el culo, lo tengo en mis manos, pero no hay que desfallecer con lo poco que queda. Vuelvo a ver a Josep que me grita: "Vamos, ya lo tienes, lo vas a conseguir". No queda nada, poco más de 1 kilómetro, lo tengo muy cerquita, solo hay que dar una vuelta al Parque y lo conseguiré. Entre el pasillo de gente vuelvo a ver a mis amigos que me sacan unas fotazas (mil gracias David), es genial volver a verlos y me dan el último empujón hacia la meta.




Encarando el final

Doy la vuelta al parque, busco a Bea, pero no la encuentro, supongo que se habrá ido cerca de meta. Busco al sensei que ya hace un rato debe haber llegado y seguro que me está esperando pero tampoco consigo verle. Paso por delante del Corte Inglés, ya no queda nada, solo encarar la recta de meta y es cuesta abajo!!! Cojo la curva y sprinto como si me fuera la vida en ello. Serán 300 metros más o menos y me pongo a menos de 4' seguro. Tengo como seis, siete personas delante de mi, y las paso a todas en un sprint que no tiene mucho sentido y que hace que casi eche los higadillos 20 metros antes de cruzar el arco. No vi a mis niñas que se desgañitaron gritándome ni a la familia de Óscar ni a mi propio sensei que se saltó el control de seguridad para acompañarme unos metros, un desastre. Iba loco por terminar y no vi a nadie, a nadie. Una pena no poder quedarme con ese recuerdo. Hasta de esto aprenderé para mi próximo maratón.



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Veo que voy a bajar de 3h37', voy a cumplir mi objetivo. LO CONSEGUÍ!!!!




Una vez cruzo la meta el compañero que justo cruza detrás de mi, me abraza y me ayuda a mantenerme en pie. Me dan una toalla para resguardarme del frío y me siento a quitarme el chip tranquilamente. Me bebo dos botellas de agua de un trago y me dirijo a que me pongan la medalla que tanto me he ganado.



Busco la salida, a mi paso veo las camillas donde dan masajes, cubos con hielo para meter las piernas. Paso de todo, solo quiero salir de allí, voy subiendo por el parque en la zona vallada y a lo lejos veo a Óscar que viene corriendo hacia mi. Nos damos un gran abrazo, un abrazo que había soñado muchas veces y que es mucho mejor de lo que siempre había pensado. Saltamos como dos niños pequeños con el alegrón que tenemos encima. Dos cuarentones disfrutando un momento único y especial como si tuviéramos 10 años y hubiéramos metido un gol en un partido de fútbol del colegio. Vamos subiendo y hay de todo. Powerade, cerveza, pizza, todo un festín para reponerte del esfuerzo. En estos momentos solo quiero isotónico así que un Powerade azulito, el que me gusta y me voy a buscar a mi familia. Y de allí rápido al hotel, estaba medio mareado y necesitaba meterme en la ducha. La maratón había terminado para mi.

Salvo el abandono de Josep debido a ese problemilla físico, los demás fantásticos cumplimos con nuestros objetivos. Mi sensei bajó del 3h15' que buscaba en su segundo maratón, que puto crack. Y de Javi y de July no cuento nada porque seguro que lo explican genial en su blog.

Y sobre la organización del maratón, pues que deciros, yo le daría un 10. No he encontrado ni un solo fallo, ni un solo pero que ponerle a una maratón hecha desde el cariño y que cumple con creces su propósito. En una ciudad pequeña se hace un maratón de verdad, un maratón hecha por corredores para corredores y ojalá escape de esa burbuja running en la que estamos ahora mismo y nunca llegue a esas mareantes cifras de corredores que hay en Valencia o Madrid y que convierten esas citas en pruebas mucho más impersonales. Una maratón que recomiendo, un sitio especial, en el que se puede hacer una gran marca, porque en condiciones normales no va a hacer el pedazo de viento que hemos sufrido en esta edición.

Que fin de semana!!!! Cuantas emociones, cuantos buenos momentos. Que lujo poder vivir así una maratón. Buscaba esa marca que me reafirmara en mis entrenos, que hiciera ver que voy en la dirección correcta y que me diera fuerza para seguir a tope para objetivos mayores, un 3h30'??? Ojalá, sería la hostia. Pero mucho más allá de esa marca, de ese sub 3h40' que tanto anhelaba está el poder compartir de la manera que lo hice una experiencia maravillosa. Porque correr una maratón es algo mágico, pero hacerlo con unos amigos es la rehostia.

Óscar, muchas gracias por todo el trabajo, por todo lo que has creído en mi durante toda esta preparación, tu te merecías mucho más que yo mi marca, y lo hemos conseguido. Pero además he podido pasar todo el fin de semana contigo y tu familia y eso ha sido todavía un premio mayor porque sois fantásticos y una cosa te digo, más pronto que tarde..... habrá que repetirlo.

Javi, la maratón nos ha unido y espero que el futuro me depare muchas más salidas contigo. Ha sido muy especial compartir carrera contigo de nuevo, eres un tío muy grande.

Josep y July, un placer enorme estar con vosotros. Hay que volver a verse pronto, sea en un maratón o en lo que sea.

Kika, Mafi, Yolanda, Javi, David y Raúl, muchas gracias por ser parte de un fin de semana que jamás olvidaré.

Bueno, ahí van los números, que hablan bien a las claras de que salimos conservadores y atacamos en el momento justo. Muy contento de correr de nuevo en negativo. Hay que tener los pies en el suelo y disfrutar de las carreras sin llegar a convertirse en un walking dead. Y por supuesto, muy feliz del bocado que le he metido a mi MMP.

Tiempo oficial: 3h37'06''
Tiempo real: 3h36'40''
Puesto: 876 de 1743
1ª Media: 1h 49'21''
2ª Media: 1h47'19''
Mejora con respecto a mi anterior MMP: 13'16''

Y ahora que....... pues ahora a pensar en la siguiente. Coruña is coming!!!!!


Namaste

lunes, 1 de diciembre de 2014

ME LO MEREZCO!!!

Udine, 17 de junio de 1990. España, juega el segundo partido de la fase de grupos del Mundial de fútbol que se disputa en Italia. No recuerdo con claridad donde me encontraría en aquel momento, pero imagino que con mis 12 años estaría con mi padre viendo el partido. El equipo español necesita ganar para compensar el empate del partido del debut contra Uruguay. Y un jugador se erige en el gran protagonista del partido, un jugador al que siempre he admirado (aunque jugara para el eterno rival), un auténtico señor tanto dentro, como fuera del campo, José Miguel González Martín del Campo, "Míchel".

Corría el minuto 81, cuando Míchel consigue su tercer gol de la noche y sentencia definitivamente el choque. Su celebración, un momento mágico, uno de esos que no se olvidan.


Este gran momento lo tenía olvidado en mi memoria hasta que mi buen amigo Dani Martín, de Cáceres, me lo recordó. Hace unos 8 años conocí a Dani en unos pachangas míticas que echábamos en el Club de tenis Cabezarrubia. Era y es, un rey del trash talking, cada partido con él era un show, y cuando metía una canasta era usual verle llevándose la mano al pecho y gritar: "Me lo merezco, como Míchel, me lo merezco" Que buenos momentos vivimos allí, con el gran Minín como maestro de ceremonias.

Y por que os cuento toda esta película??? Pues muy sencillo. Quedan unas pocas horas para que arranque hacia mi tercera aventura contra el señor Maratón y al igual que Míchel aquel día: ME LO MEREZCO!!!!

Esta ha sido una preparación durísima, la peor que he llevado a cabo hasta ahora. Esta ha sido la primera vez que me he tomado bien en serio esto de la maratón y por momentos me he visto sobrepasado. He corrido más largo y más rápido que nunca, pero lo he pasado muy mal, he sufrido mucho en los entrenos, más que nunca, y he estado tentado muchas veces de tirar la toalla.

Solo tres personas sabemos lo que ha sido esta preparación para mi. 

El primero es Óscar, la persona que me ha guiado y a la que le debo que esté en la mejor forma que jamás hubiera podido soñar. Pero no solo ha sido mi entrenador, ha sido mi consejero, ha sido mi colega y sin su curro, esto no habría sido posible. Soy pesimista por naturaleza, soy de venirme abajo a la primera dificultad, y como en esta preparación ha habido muchos días malos, el trabajo de Óscar como psicólogo ha sido mucho más importante que la propia planificación de los entrenamientos. He aprendido mucho gracias a él y nunca podré agradecerle todo lo que me ha aportado durante estos duros y largos meses.

La segunda es Bea, mi mujer. Solo ella ha visto mi cara después de cada entreno, solo ella sabe en las condiciones lamentables que he terminado alguna sesión y solo ella ha escuchado las tropecientas veces que he dicho: "esto es una puta mierda, no merece la pena tanto esfuerzo". Pero siempre a mi lado, siempre apoyándome, en los madrugones, en las comidas, en cuidar de Celtia....... en todo.

Y el tercero, pues soy yo evidentemente. Han sido muchos kilómetros, muchas competiciones, muchas rutas en bicicleta..... en definitiva, muchos esfuerzos para llegar a este punto. Y este punto no es otro que la salida de mi tercera maratón.

He entrenado mucho, mucho y muy bien, así que me merezco tener una buena carrera. Me merezco que me salga un buen maratón. Y aunque el gran Filípides no entiende de justicias, esta vez si que se lo voy a pedir, es más se lo exigiré. Como le leí a Sossaku Runner una vez, yo no pido suerte para la carrera, lo que pido, es justicia para mis entrenos.

Y con ilusión, con mucha ilusión, me pondré el domingo a las 9 de la mañana en la línea de salida. No quiero que vuelva a ocurrir lo de Sevilla. Evidentemente si que firmo ahora mismo meterle 9 minutos a mi MMP, pero lo que no quiero es volver a convertirme en un walking dead en los últimos kilómetros de la prueba. 

Y que hacer contra eso??? Pues por lo de pronto, salir conservador, no dejaré ningún resquicio a la locura. Hay que llegar a la media muy entero, con un ritmo tranquilo y sobre todo con las pulsaciones muy muy controladas. A partir de ahí, evaluación de daños y si estamos en óptimas condiciones, arriesgar un pelín y tratar de que salga una buena marca. Porque no os voy engañar, quiero ese 3h40', voy a salir a buscar ese 3h40', pelearé hasta el último gramo de mi fuerza por ese 3h40', que era el gran objetivo cuando empezamos esta preparación.

Todas las pruebas, todos los test realizados, dicen que estoy para conseguirlo. Que mis piernas y mi corazón, están preparados pero...... siempre hay un pero en MARATÓN, esto no es una media, esto no es un 10k, aquí no vale lo de, preparación perfecta = buena carrera. Lo que si está claro, es que unos buenos entrenos te dan más opciones de que las cosas salgan bien y espero que así sea esta vez.

Esto ya está visto para sentencia, mi tercera medalla de maratoniano me espera. No será fácil, nunca lo es, pero cuando esté pasándolo mal, cuando quiera arrojar la toalla, seguro que uno de mis pensamientos, uno de los miles que tendré en esos momentos, será para Míchel, porque........... 

ME LO MEREZCO!!!!

NAMASTE